La lluvia de meteoros de las Perseidas de 2026 ofreció un espectáculo notable, con una visibilidad excepcional. Este fenómeno anual, causado por los restos del cometa Swift-Tuttle, es uno de los eventos astronómicos más esperados. La particularidad de este año residió en las condiciones óptimas para su observación, lo que permitió a astrónomos y aficionados disfrutar de una alta tasa de meteoros por hora.
Un factor crucial que contribuyó a la excelente visibilidad fue la fase lunar. Durante el pico de la lluvia, la Luna se encontraba en una fase que minimizaba su brillo en el cielo nocturno. Esto redujo significativamente la contaminación lumínica natural, permitiendo que incluso los meteoros más débiles fueran detectados a simple vista. La ausencia de nubes en muchas regiones también jugó un papel importante, ofreciendo cielos despejados para la observación.
“La lluvia de meteoros de las Perseidas de 2026 ofreció un espectáculo notable, con una visibilidad excepcional.”