Un equipo de investigación ha demostrado una técnica de espectroscopia distribuida que emplea pares de fotones entrelazados para medir señales a lo largo de 400 km de fibra óptica. El emparejamiento de fotones mejora la sensibilidad del sistema frente a los métodos convencionales de espectroscopia distribuida, que pierden utilidad a distancias largas por la atenuación de la señal en la fibra.
La espectroscopia distribuida permite caracterizar propiedades físicas y químicas a lo largo de un cable de fibra sin necesidad de sensores puntuales, algo útil para el monitorizado de infraestructuras, la detección de fugas o la observación de cambios ambientales. Hasta ahora, la distancia máxima alcanzable estaba limitada por la pérdida de fotones en el medio guiado, que degrada la relación señal-ruido y hace inviable la medición más allá de decenas de kilómetros.
El nuevo enfoque se basa en generar pares de fotones correlacionados y usar uno de ellos como sonda mientras el otro actúa como referencia. Esta correlación permite filtrar el ruido de fondo y recuperar información espectral incluso cuando la señal que regresa es extremadamente débil. La combinación de emparejamiento de fotones con la arquitectura de fibra extendida es lo que habilita el alcance récord de 400 km.
El resultado amplía el horizonte de la metrología óptica distribuida y abre la puerta a sistemas de monitorizado a escala de red de telecomunicaciones. Entre las cuestiones abiertas figuran la escalabilidad del esquema a condiciones reales de campo y la integración con infraestructuras de fibra ya desplegadas. Trabajos futuros deberán confirmar el rendimiento del método en entornos no controlados y evaluar su compatibilidad con las ventanas de transmisión estándar de las redes ópticas.