Un equipo de investigación ha desarrollado un sensor que opera en la banda de terahercios (THz) y aprovecha la simetría de paridad-tiempo (PT) para reforzar la detección de tejidos de cáncer oral congelados. La técnica busca superar las limitaciones habituales de la imagen THz en muestras biológicas, donde el contraste entre tejido sano y tumoral suele ser débil y las condiciones de congelación alteran la respuesta óptica del material.

La banda de terahercios ocupa el intervalo del espectro electromagnético entre las microondas y el infrarrojo cercano, y es especialmente sensible al contenido de agua y a la estructura de los tejidos blandos, lo que la hace atractiva para la histología sin tinción. Sin embargo, la señal que devuelve un tejido congelado es tenue y ruidosa, lo que dificulta diferenciar con fiabilidad el tumor del tejido circundante durante la preparación de cortes quirúrgicos.

La simetría de paridad-tiempo procede de la física de sistemas abiertos con ganancia y pérdida equilibradas. En un resonador con simetría PT, dos modos acoplados —uno con ganancia y otro con pérdida— pueden fusionarse en un punto excepcional, donde la respuesta del sistema se vuelve exquisitamente sensible a pequeñas perturbaciones del entorno. Esa sensibilidad es precisamente lo que se traslada aquí a la detección: cuando el tejido congelado se acopla al sensor, el desplazamiento de la resonancia se amplifica y mejora el contraste frente a la configuración convencional.

El resultado es un dispositivo capaz de distinguir con mayor nitidez las regiones afectadas por el cáncer oral en muestras congeladas, un escenario habitual en cirugía oncológica, donde el análisis intraoperatorio del tejido exige rapidez y precisión. La mejora del contraste mediante puntos excepcionales abre la puerta a sensores THz más compactos y fiables para patología rápida, aunque la validación en grandes cohortes de pacientes y la integración en el flujo de trabajo quirúrgico quedan como pasos pendientes.