Un nuevo concepto propone producir colisiones entre muones positrones (μ⁺) y electrones en el futuro colisionador FCC-ee del CERN, o en su equivalente chino CEPC, con energías en el centro de masas de entre 1 y 2 TeV y una luminosidad media superior a 10³⁴ cm⁻² s⁻¹. Lo novedoso es que estas colisiones μ⁺e⁻ se desarrollarían de forma concurrente con las colisiones e⁺e⁻ para las que está diseñada la máquina, sin renunciar al programa de física del propio FCC-ee.
La motivación científica que se esgrime incluye la posibilidad de medir la auto-interacción del bosón de Higgs, un observable clave para reconstruir la forma del potencial del campo de Higgs y comprobar si el mecanismo de ruptura electrodébil es el previsto por el Modelo Estándar. Los haces de muones ofrecen una ventaja respecto a los haces de electrones: el muón, al ser unas 200 veces más pesado, irradia muchísimo menos en curva, lo que permite alcanzar energías de varios TeV en anillos compactos donde un colisionador e⁺e⁻ lineal sería la alternativa convencional.
El artículo describe el diseño del complejo FCC-μe: una fuente de antimuones ultrafríos, un acelerador de inyección (muon booster) y el anillo principal de muones, junto con consideraciones básicas sobre la interfaz entre máquina y detector y sobre el rendimiento esperado. El mismo esquema daría lugar a una fábrica de neutrinos asociada, aprovechando la desintegración de los muones almacenados.
El trabajo concluye subrayando la relevancia de estos haces de antimuones no solo para el FCC-ee, sino para cualquier futuro anillo de almacenamiento de alta energía y para la física de neutrinos.