El satélite NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar), una colaboración entre las agencias espaciales de Estados Unidos e India, ha comenzado a liberar sus primeros datos al público. Desde el 20 de julio, los investigadores pueden acceder a la información recopilada por sus dos potentes instrumentos de radar, operando en las bandas L y S. Este hito marca el inicio de una serie de publicaciones continuas de datos procesados, que permitirán a la comunidad científica rastrear con una precisión sin precedentes el movimiento de la superficie terrestre, incluyendo la dinámica de los glaciares y la deformación de la corteza.
Entre las primeras revelaciones de NISAR destaca una imagen de la Antártida que los científicos han apodado el "colibrí". Esta denominación se debe a la forma distintiva de la señal de radar que atraviesa el hielo, proporcionando una vista detallada de la compleja topografía subglacial y la dinámica del flujo de hielo. La capacidad de NISAR para penetrar la capa de hielo y observar cambios sutiles en la superficie es crucial para comprender mejor la contribución de los casquetes polares al aumento del nivel del mar y los efectos del cambio climático en estas regiones críticas.
Los radares de banda L y S del NISAR ofrecen capacidades complementarias. La banda L es particularmente efectiva para medir cambios en la vegetación y la humedad del suelo, mientras que la banda S es ideal para monitorear la deformación de la superficie terrestre, como la causada por terremotos o la actividad volcánica, y el movimiento de los glaciares. La combinación de ambas bandas permite una visión integral y de alta resolución de los procesos terrestres, lo que facilitará estudios más precisos sobre la evolución de los ecosistemas, los riesgos geológicos y el ciclo del agua a escala global.