Un equipo ha desarrollado textiles magnetoactivos fabricados con máquinas de punto industriales que integran carga inalámbrica, sensores biomecánicos y retroalimentación háptica en una única prenda. Los hilos combinan materiales magnéticos con conductores, de modo que el tejido funciona simultáneamente como antena, como detector de deformación y como actuador que vibra al aplicar un campo magnético.
El trabajo aborda un problema abierto en la electrónica vestible: hasta ahora, las funciones de energía, sensación y respuesta se lograban con parches rígidos cosidos sobre la tela, lo que limitaba la comodidad y la durabilidad. Al tejer los componentes directamente en la estructura del punto, la prenda conserva flexibilidad, transpirabilidad y comportamiento mecánico propios de un tejido convencional.
El método emplea máquinas de punto programables que entrelazan hilos magnetoactivos con hilos conductores según patrones definidos. La carga inalámbrica se produce por inducción entre el tejido y una fuente externa; la detección biomecánica aprovecha los cambios de señal al deformarse el punto durante el movimiento; y la respuesta háptica se genera haciendo vibrar los hilos magnéticos bajo campos alternos.
La integración de las tres funciones en un mismo tejido abre la puerta a prendas que se recargan sin conectores, monitorizan el movimiento del cuerpo y devuelven estímulos táctiles al usuario. Entre las aplicaciones potenciales se encuentran la rehabilitación, la realidad extendida y las interfaces persona-máquina, además de una fabricación escalable al aprovechar infraestructura textil ya existente.