Investigadores han desarrollado un nuevo modelo, denominado WAGASHI, para estudiar la producción no perturbativa de pares quark-antiquark y la dinámica subsiguiente de los quarks en las etapas más tempranas del glasma, el estado inicial de las colisiones de iones pesados relativistas. Este modelo combina la evolución del glasma mediante ecuaciones clásicas de Yang-Mills, el transporte de partículas descrito por la ecuación de Wong, y la producción de pares de Schwinger, todo ello simulado evento a evento. El objetivo es comprender mejor cómo se forma y evoluciona el plasma de quarks y gluones (PQG), una fase de la materia que existió brevemente tras el Big Bang.
Los resultados de WAGASHI indican que una cantidad significativa de quarks, comparable a los rendimientos finales de hadrones, se produce ya durante la fase del glasma. Estos quarks experimentan un ensanchamiento sustancial de su momento y una aleatorización de su espín. Este hallazgo sugiere una contribución importante a la rápida equilibración del plasma de quarks y gluones en sus primeras etapas. El modelo también ha permitido determinar las distribuciones evento a evento de la carga bariónica, la carga eléctrica, la extrañeza y la polarización de espín en colisiones plomo-plomo (Pb-Pb) y oxígeno-oxígeno (O-O) a energías del LHC.
Particularmente, se observaron grandes fluctuaciones en las distribuciones para el sistema más pequeño de colisiones O-O. Estos resultados proporcionan condiciones iniciales dinámicas cruciales para la posterior evolución hidrodinámica del plasma de quarks y gluones. Comprender la fase del glasma es fundamental para desentrañar las propiedades del PQG y cómo la materia se comportó en los instantes iniciales del universo, ofreciendo una ventana a la cromodinámica cuántica en condiciones extremas.