Investigadores han descubierto un acoplamiento termodinámico inesperado en el canal iónico TRPV2, que se activa tanto por frío como por calor. Este canal, conocido por su papel en la percepción de la temperatura y el dolor, muestra que la activación por frío y por calor no son procesos independientes, sino que están intrínsecamente relacionados a nivel energético. Este hallazgo desafía la comprensión previa de cómo los canales termosensores responden a estímulos opuestos, sugiriendo un mecanismo unificado para la detección de temperaturas extremas.
El estudio revela que la activación por frío del TRPV2 se produce a través de un mecanismo alostérico que involucra la unión de 2-APB (2-aminoetoxidifenil borato), un agonista conocido, y que esta activación es termodinámicamente dependiente de la capacidad del canal para activarse por calor. Específicamente, la energía libre de unión del 2-APB se ve afectada por la temperatura, lo que modula la respuesta al frío. Este acoplamiento sugiere que la estructura del canal se reconfigura de manera que un cambio conformacional inducido por el frío influye en la sensibilidad al calor, y viceversa.
Los resultados, obtenidos mediante técnicas de electrofisiología y termodinámica, demuestran que la entalpía y la entropía asociadas a la activación por calor y frío están interconectadas. La capacidad de un canal para responder a estímulos térmicos opuestos a través de un mecanismo acoplado proporciona una nueva perspectiva sobre la evolución y función de los termorreceptores. Comprender este acoplamiento termodinámico es crucial para el desarrollo de fármacos que puedan modular selectivamente la percepción del dolor o la temperatura, ya que TRPV2 está implicado en diversas patologías, desde el dolor crónico hasta ciertas enfermedades neurodegenerativas.