Investigadores han propuesto un nuevo modelo que unifica la materia oscura y la energía oscura en un único componente cósmico. Este componente se comporta como un fluido sin presión en el universo temprano, actuando como materia oscura. Sin embargo, en épocas cosmológicas tardías, experimenta una transición de fase para convertirse en un sólido, lo que permite explicar la expansión acelerada observada del universo, atribuida a la energía oscura. Este enfoque simplifica el sector oscuro del cosmos, que actualmente requiere dos entidades distintas para su descripción.

El modelo, basado en un sólido de tipo Chaplygin generalizado, aborda un problema clave de las unificaciones de fluidos perfectos: la aparición de inestabilidades y fuertes oscilaciones acústicas. Al postular una naturaleza sólida para el medio oscuro en las últimas etapas, estas inestabilidades se evitan, proporcionando una descripción más consistente. Esta unificación no solo reproduce la transición de un universo dominado por materia oscura a uno dominado por energía oscura, sino que también predice firmas observables en las perturbaciones cosmológicas.

Entre las predicciones distintivas del modelo se incluyen una supresión del crecimiento de estructuras a gran escala, un deslizamiento gravitacional no trivial y una masa efectiva para las ondas gravitacionales. Estos efectos, que tienen su origen en la fase sólida del sector oscuro, se manifiestan principalmente a bajos corrimientos al rojo (z bajo), lo que significa que la cosmología del universo temprano permanece esencialmente inalterada. La posibilidad de que estos efectos sean detectables ofrece una vía para probar la validez de esta unificación y sus implicaciones para la evolución del universo.