El experimento JUNO (Jiangmen Underground Neutrino Observatory) ha iniciado su fase de toma de datos, marcando un hito significativo en la física de neutrinos. Ubicado en China, JUNO es el detector de centelleo líquido más grande y preciso del mundo, diseñado para abordar algunas de las preguntas fundamentales sobre estas partículas elusivas. Su objetivo principal es determinar la jerarquía de masas de los neutrinos, es decir, el orden en que se distribuyen sus diferentes masas, un misterio que ha eludido a los científicos durante décadas y que es crucial para comprender el Modelo Estándar de la física de partículas.

JUNO empleará una esfera de acrílico de 35 metros de diámetro, llena con 20.000 toneladas de centelleador líquido ultra-puro, rodeada por 18.000 fotomultiplicadores de gran área y 2.000 de menor tamaño. Este diseño permitirá detectar antineutrinos de reactores nucleares cercanos, neutrinos solares, neutrinos atmosféricos y neutrinos de supernovas. La excepcional pureza del centelleador y la gran cobertura de los fotomultiplicadores permitirán una resolución energética sin precedentes, crucial para distinguir entre los diferentes patrones de oscilación de neutrinos que revelarán su jerarquía de masas.

La determinación de la jerarquía de masas de los neutrinos no solo completaría el rompecabezas de estas partículas, sino que también podría abrir la puerta a nuevas teorías más allá del Modelo Estándar. Además, JUNO contribuirá a la búsqueda de la desintegración doble beta sin neutrinos, un proceso hipotético que, de ser observado, demostraría que el neutrino es su propia antipartícula (partícula de Majorana) y proporcionaría una pista sobre el origen de la asimetría materia-antimateria en el universo. Se espera que los primeros resultados de JUNO comiencen a arrojar luz sobre estas cuestiones en los próximos años, consolidando su papel como una instalación clave para la próxima generación de experimentos de neutrinos.