El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de la tecnología cuántica actual, a través de su apoyo continuado a la investigación básica desde el año 1985. Esta inversión a largo plazo ha sentado las bases para los avances contemporáneos en campos como la computación cuántica y los sensores cuánticos, demostrando la importancia de la financiación sostenida en la ciencia fundamental.
Aunque el texto original es conciso, subraya que la evolución de los cúbits superconductores y otras tecnologías cuánticas no es un fenómeno reciente, sino el resultado de décadas de trabajo y financiación. El apoyo inicial del DOE permitió explorar principios teóricos y fenómenos físicos que, en su momento, pudieron parecer abstractos, pero que con el tiempo han madurado hasta convertirse en la base de una nueva era tecnológica.