Investigadores del CERN han observado la formación de pequeñas gotas de plasma de cuarks-gluones (QGP) en colisiones de iones de oxígeno. Este hallazgo es significativo porque, hasta ahora, la producción de QGP se había asociado principalmente con colisiones de núcleos pesados, como el plomo, donde se generan grandes volúmenes de esta "sopa primordial". La detección de QGP en sistemas más pequeños, como los creados por núcleos ligeros de oxígeno, desafía algunas de las suposiciones previas sobre las condiciones necesarias para su formación.

El plasma de cuarks-gluones es un estado de la materia que existió en los primeros microsegundos del universo, cuando las temperaturas y densidades eran tan extremas que los cuarks y gluones no estaban confinados dentro de protones y neutrones, sino que se movían libremente. Recrear y estudiar este estado en laboratorio permite a los físicos comprender mejor la cromodinámica cuántica (QCD) y la evolución temprana del cosmos. La observación en colisiones de oxígeno sugiere que el tamaño del sistema no es el único factor determinante, abriendo nuevas vías para explorar las propiedades del QGP.

Los experimentos se llevaron a cabo en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, donde haces de iones de oxígeno fueron acelerados y colisionados a energías muy elevadas. Los detectores, como ATLAS o CMS, analizaron los productos de estas colisiones, buscando firmas características del QGP, como la supresión de hadrones pesados o el flujo elíptico. La confirmación de estas señales en sistemas más pequeños amplía el rango de condiciones bajo las cuales se puede estudiar el QGP, lo que podría conducir a una comprensión más completa de sus propiedades termodinámicas y de transporte.