Científicos han sometido el prototipo del detector de neutrinos DUNE (Deep Underground Neutrino Experiment) a una rigurosa prueba de estrés, aplicando 300.000 voltios. Este ensayo extremo busca asegurar la robustez y fiabilidad del detector antes de su instalación subterránea en Estados Unidos, un paso crucial en el desarrollo de la infraestructura necesaria para desentrañar los misterios de estas partículas elusivas.

El experimento DUNE, una colaboración internacional liderada por el Fermilab, tiene como objetivo principal estudiar las propiedades de los neutrinos, incluyendo la jerarquía de masas y la posible violación de la simetría CP en el sector leptónico. Para ello, se construirá un detector masivo en el Laboratorio Subterráneo de Sanford, en Dakota del Sur, que detectará neutrinos generados en el Fermilab, a 1.300 kilómetros de distancia. La capacidad de operar a altos voltajes es esencial para la eficiencia de la detección, ya que permite recolectar de manera efectiva las señales de ionización producidas por las interacciones de los neutrinos en el argón líquido.

La prueba a 300 kV es un hito significativo, ya que valida el diseño y la ingeniería del prototipo bajo condiciones que superan las expectativas operativas. Este éxito acerca a la comunidad científica a la construcción del detector final, que será el más grande de su tipo. Los datos obtenidos de estas pruebas son fundamentales para optimizar el rendimiento y garantizar la longevidad del experimento, que promete abrir nuevas ventanas a la física de partículas más allá del Modelo Estándar.