Astrónomos han observado directamente, por primera vez, cómo el viento estelar de una estrella gigante es capturado por su compañera compacta, alimentando intensas llamaradas de rayos X. Este descubrimiento se ha logrado utilizando datos del observatorio XRISM (X-ray Imaging and Spectroscopy Mission), una misión liderada por Japón con participación de la NASA. La observación proporciona una visión crucial de los mecanismos de acreción en sistemas binarios extremos, donde la materia fluye de una estrella a un objeto compacto, como un púlsar o un agujero negro.
El estudio se centró en un sistema binario de rayos X, donde el objeto compacto es un púlsar. El viento estelar, una corriente de partículas cargadas que emana de la estrella gigante, es atraído gravitacionalmente hacia el púlsar. Al caer sobre el púlsar, esta materia se calienta a temperaturas extremas y emite una gran cantidad de rayos X, manifestándose como llamaradas. La capacidad de XRISM para realizar espectroscopia de alta resolución en rayos X ha sido fundamental para desentrañar este proceso, permitiendo a los científicos analizar la composición y las propiedades del plasma en las proximidades del púlsar.
Esta investigación forma parte del programa de la NASA para explorar el universo extremo y entender mejor fenómenos de alta energía. La observación directa de la captura del viento estelar y su papel en la generación de llamaradas de rayos X es un paso significativo para comprender la dinámica de los sistemas binarios de rayos X y la evolución de las estrellas masivas. Futuras observaciones con XRISM y otros telescopios de rayos X permitirán refinar nuestros modelos de acreción y la interacción entre objetos estelares en entornos extremos.