Una nueva investigación cuestiona la interpretación condicional de la propuesta de Page-Wootters (PW), un marco teórico que busca recuperar la noción de tiempo y dinámica en formulaciones atemporales de la teoría cuántica. La propuesta PW concibe el sistema total atemporal como un reloj entrelazado con el mundo, donde los estados con una lectura de reloj definida parecen restaurar los estados temporales del mundo como estados relativos, haciendo emerger la dinámica. Sin embargo, el estudio señala una inconsistencia fundamental en cómo se elige el operador de tiempo dentro de este marco.

El problema central radica en que un estado entrelazado admite infinitas descomposiciones como superposición de estados producto. Cada una de estas descomposiciones corresponde a un operador de tiempo diferente, pero igualmente válido, para el mismo sistema de reloj. La elección de distintos operadores de tiempo para el mismo reloj conduce a historias físicas divergentes, donde los estados del mundo en una historia son superposiciones de los estados del mundo de otra historia. Fijar un operador como "el" tiempo del reloj reintroduce la noción de tiempo que la propuesta de Page-Wootters precisamente intenta explicar de forma intrínseca.

Esta inconsistencia sugiere que la interpretación de PW, según la cual el estado del mundo está pasivamente condicionado por el estado del reloj, no puede sostenerse. En su lugar, el estado atemporal debe resolverse en estados dependientes del tiempo mediante observables intrínsecos del propio mundo, sin externalizar el papel del operador de tiempo a un reloj separado. A pesar de esta crítica a la interpretación condicional, el formalismo de la propuesta de Page-Wootters sigue siendo válido, siempre y cuando se interprete en términos de observables puntero intrínsecos del propio mundo, lo que abre nuevas vías para entender la emergencia del tiempo en la física cuántica.