Científicos han logrado un acoplamiento fuerte entre fotones de radiofrecuencia (RF) y plasmones de electrones confinados en la superficie de helio líquido. Este avance representa un paso significativo hacia el desarrollo de nuevos dispositivos cuánticos y la exploración de fenómenos de materia condensada en un entorno de baja disipación. La interacción observada es lo suficientemente robusta como para permitir el intercambio coherente de energía entre ambos sistemas, abriendo la puerta a la manipulación cuántica de estas excitaciones colectivas de electrones.
Los electrones sobre helio líquido forman un sistema bidimensional casi ideal, caracterizado por una movilidad extremadamente alta y tiempos de coherencia prolongados, lo que los convierte en una plataforma prometedora para la computación cuántica y la simulación. Sin embargo, la interacción de estos electrones con campos electromagnéticos externos ha sido tradicionalmente débil. El presente trabajo supera esta limitación al diseñar una cavidad resonante que mejora drásticamente el acoplamiento entre los fotones de RF y los plasmones, que son las oscilaciones colectivas de los electrones.
El experimento se llevó a cabo a temperaturas criogénicas, cercanas al cero absoluto, para minimizar la decoherencia. Los investigadores utilizaron una cavidad superconductora de microondas para confinar los fotones de RF y una trampa electrostática para los electrones en la superficie del helio. Al ajustar las frecuencias de resonancia de la cavidad y de los plasmones, lograron una sintonización que maximiza la transferencia de energía. La observación de un desdoblamiento de Rabi en el espectro de transmisión de la cavidad es la prueba inequívoca de este régimen de acoplamiento fuerte, donde la energía se intercambia reversiblemente entre fotones y plasmones.
Este logro no solo avanza en la comprensión fundamental de las interacciones luz-materia en sistemas de baja dimensionalidad, sino que también tiene implicaciones prácticas. Podría conducir a la creación de nuevos tipos de sensores cuánticos ultrasensibles, memorias cuánticas de larga duración o incluso a la implementación de qubits basados en plasmones. La capacidad de controlar y manipular estos plasmones con fotones de RF abre nuevas vías para la ingeniería de estados cuánticos en sistemas de electrones flotantes sobre helio.