El rover Curiosity de la NASA ha detectado formaciones geológicas con texturas de panal de abeja, conocidas como fracturas poligonales, en el valle "Valle Grande" de Marte. Estas estructuras, de entre 4 y 8 centímetros de diámetro, ya habían sido observadas en pequeñas zonas en el pasado. Su presencia recurrente en esta nueva área sugiere la existencia de condiciones ambientales pasadas que podrían haber favorecido la vida microbiana en el planeta rojo.

Las fracturas poligonales se forman típicamente en la Tierra cuando el barro rico en sales se seca y se contrae, creando patrones hexagonales. En Marte, su aparición en el "Valle Grande" es particularmente interesante porque este valle se encuentra en una zona de transición del cráter Gale, donde el rover ha estado investigando la historia geológica del planeta. La identificación de estas texturas en una extensión mayor de lo habitual proporciona nuevas pistas sobre la evolución del paisaje marciano y la presencia de agua líquida en su superficie hace miles de millones de años.

Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el cráter Gale albergó un sistema de lagos y ríos durante largos periodos. La comprensión de cómo se formaron estas fracturas poligonales en Marte podría ayudar a los científicos a determinar la composición del agua y los sedimentos presentes en aquel entonces, así como la duración de los ciclos de humectación y secado. Estos datos son cruciales para reconstruir el paleoclima marciano y evaluar la habitabilidad potencial del planeta en su pasado.