Investigadores han desarrollado un modelo teórico de objetos ultracompactos, como estrellas de neutrones o gravastares, que incorpora presión anisotrópica. Este nuevo enfoque permite la existencia de configuraciones estelares con una compacidad extrema, superando el límite de Buchdahl y acercándose arbitrariamente al radio de Schwarzschild de un agujero negro. El modelo asume una densidad homogénea y utiliza una ecuación de estado anisotrópica covariante, lo que proporciona una descripción más rica de la estructura interna de estos objetos exóticos en el marco de la Relatividad General.
El estudio revela dos regímenes distintos en el espacio de parámetros de compacidad y anisotropía, separados por una curva crítica. El primer régimen corresponde a configuraciones anisotrópicas regulares con una presión central positiva. Sin embargo, el segundo régimen presenta configuraciones singulares con presión central negativa, independientemente del grado de anisotropía. Para abordar esta divergencia de presión, los autores proponen la introducción de una capa gruesa en el modelo, lo que permite eliminar la singularidad y obtener configuraciones de gravastares ultracompactos regulares. Este método de "capa gruesa" se aplica tanto a modelos de gravastares anisotrópicos como isotrópicos.
Este trabajo es relevante porque explora alternativas a los agujeros negros como objetos finales de la evolución estelar, ofreciendo una descripción detallada de cómo la anisotropía en la presión interna podría influir en la estructura y estabilidad de objetos extremadamente densos. La capacidad de construir modelos que superan el límite de Buchdahl y se aproximan al horizonte de sucesos sin formarlo, proporciona nuevas vías para comprender la física de la materia en condiciones extremas de gravedad y densidad, y podría tener implicaciones en la interpretación de observaciones astrofísicas de objetos compactos.