Investigadores han desarrollado microrobots de hidrogel magnético que pueden ser controlados con precisión mediante ultrasonidos, permitiéndoles cambiar de forma y de modo de locomoción de manera adaptativa en respuesta a su entorno. Este avance representa un paso significativo en el control de microrobots para aplicaciones biomédicas, ya que la capacidad de ajustar su movimiento y morfología en tiempo real es crucial para navegar en entornos biológicos complejos y dinámicos, como el cuerpo humano.

El sistema utiliza un control de circuito cerrado guiado por ultrasonidos. Los ultrasonidos no solo sirven para la monitorización en tiempo real de la posición y forma del microrobot, sino que también actúan como el mecanismo de retroalimentación para ajustar el campo magnético externo que impulsa a los robots. Esta integración permite una manipulación muy precisa, superando las limitaciones de los sistemas de control de lazo abierto que no pueden adaptarse a cambios inesperados en el entorno o en las propiedades del robot.

La clave de la adaptabilidad reside en la capacidad de los microrobots para modificar su "marcha" o modo de locomoción. Por ejemplo, pueden cambiar de un movimiento de reptación a uno de natación o de rodadura, optimizando su desplazamiento según la viscosidad del fluido, la presencia de obstáculos o la topografía de la superficie. Esta versatilidad se logra mediante la alteración de la forma del hidrogel magnético, que se deforma de manera específica bajo la influencia de campos magnéticos modulados, permitiendo diferentes patrones de movimiento.

Este trabajo abre nuevas vías para el desarrollo de microrobots con capacidades de navegación autónoma y adaptativa. Las implicaciones son amplias, desde la administración dirigida de fármacos en regiones específicas del cuerpo hasta la realización de microcirugías o diagnósticos in situ. La robustez y biocompatibilidad del hidrogel, combinadas con el control no invasivo por ultrasonidos, posicionan a estos microrobots como candidatos prometedores para futuras aplicaciones clínicas, aunque aún se requieren más investigaciones para su validación en entornos biológicos complejos.