Un nuevo estudio teórico desafía la suposición de que las partículas que cruzan el horizonte de sucesos de un agujero negro no pueden entrelazarse dinámicamente con partículas externas. Utilizando un modelo de potencial retardado gravitacional, los investigadores han demostrado que el entrelazamiento cuántico puede crearse desde cero entre superposiciones espaciales de partículas en caída libre, incluso cuando una de ellas ya ha cruzado el horizonte. Este hallazgo sugiere una interacción cuántica más compleja entre el interior y el exterior de un agujero negro de lo que se pensaba.
Sin embargo, la extracción radial de este estado entrelazado presenta desafíos significativos. Requiere una deceleración no inercial que, a su vez, desencadena la emisión de bremsstrahlung de gravitones blandos. Este proceso impone un límite estricto de desfase, Γ ≥ (729/160π)Φ, que conduce a la decoherencia del estado entrelazado, haciéndolo inobservable en la práctica si se intenta extraerlo directamente desde el interior.
En contraste, el estudio explora un escenario análogo con masas ópticas macroscópicas. En este caso, el entrelazamiento puede cosecharse tangencialmente de forma local mediante un proceso de borrado cuántico. Esto revela una dualidad geométrica notable: el espaciotiempo degrada irreversiblemente el entrelazamiento en el momento en que la masa localizada se aleja del horizonte, pero permite la teletransportación transversal de su estado entrelazado hasta el infinito. Este resultado abre nuevas vías para comprender la interacción entre la gravedad y la mecánica cuántica en entornos extremos.