Investigadores han desarrollado una bio-capa basada en el alga Spirulina para mejorar el rendimiento de las células solares a altas temperaturas. Esta capa actúa como un absorbedor de infrarrojos, mitigando el efecto negativo del calentamiento en la eficiencia de los paneles fotovoltaicos. El diseño busca aprovechar las propiedades naturales de la Spirulina para disipar el calor y, consecuentemente, optimizar la conversión de energía solar en electricidad en condiciones de estrés térmico.
El problema del sobrecalentamiento es un desafío conocido en la tecnología fotovoltaica, ya que el aumento de la temperatura reduce la eficiencia de las células solares de silicio. La innovación reside en la utilización de un material biológico, sostenible y de bajo coste, como la Spirulina, en lugar de los absorbedores inorgánicos o complejos que se usan tradicionalmente. Esta aproximación abre nuevas vías para el desarrollo de células solares más eficientes y respetuosas con el medio ambiente.
La evaluación de esta bio-capa se centró en su capacidad para absorber la radiación infrarroja y su impacto en las curvas de corriente-voltaje (I-V) de las células solares. Los resultados preliminares indican que la integración de la capa de Spirulina contribuye a mantener un rendimiento más estable y una mayor potencia de salida en comparación con las células solares sin este recubrimiento, especialmente cuando operan a temperaturas elevadas. Este avance sugiere un método prometedor para mejorar la durabilidad y la eficiencia a largo plazo de los sistemas fotovoltaicos.