Un reciente análisis propone que el argón podría ser clave para discernir la naturaleza de un evento de retroceso de 248 keV observado en el experimento LZ, diseñado para la búsqueda de materia oscura. Este evento, que podría interpretarse como la desexcitación de un estado pseudo-Dirac o como la interacción de un Higgsino con partículas del halo galáctico, presenta predicciones distintas para su detección en detectores basados en argón. La capacidad de discriminar entre estas dos interpretaciones radica en la cinemática de la interacción y los factores de forma nucleares.

Si la señal de 248 keV en LZ se debe a la desexcitación de un estado pseudo-Dirac, se predice una línea de retroceso nuclear en argón a una energía de |δ|mχ/(mχ+mAr), que para una masa de 200 GeV se situaría en 336 keV. Esta señal se esperaría con una tasa diez veces superior a la observada en xenón. La detección de esta línea y su energía, combinada con la información del xenón, permitiría determinar la masa de la partícula de materia oscura. Por otro lado, si el evento es el resultado de un Higgsino en su estado fundamental interactuando con las partículas más rápidas del halo galáctico, no se esperarían eventos en argón, ya que el umbral de detección en argón superaría la energía máxima de las partículas del halo.

La relación entre las tasas de detección y las energías de retroceso en xenón y argón depende únicamente de la cinemática de la interacción y los factores de forma nucleares, lo que la convierte en una prueba robusta. Los datos ya registrados por el experimento DEAP-3600, que utiliza argón líquido, podrían contener decenas de eventos si la hipótesis del estado pseudo-Dirac fuera correcta. El análisis de estos datos, o futuros experimentos con argón, ofrecería una vía directa para confirmar o refutar estas interpretaciones, arrojando luz sobre la naturaleza de la materia oscura.