El carbono marrón, una emisión característica de los incendios forestales, fue rastreado durante una semana de julio de 2026, revelando su impacto en el deterioro de la calidad del aire en diversas regiones de Estados Unidos y Canadá. Este tipo de carbono, diferente del hollín negro, absorbe luz solar y contribuye al calentamiento atmosférico, además de ser un componente significativo de la contaminación por partículas finas.
La monitorización de estas emisiones es crucial para comprender la dispersión y el impacto atmosférico de los incendios forestales, que son cada vez más frecuentes e intensos. El estudio de su trayectoria y concentración permite evaluar los riesgos para la salud pública y el clima en las zonas afectadas, así como desarrollar modelos predictivos más precisos para eventos futuros.