El telescopio espacial Hubble, de la NASA, ha analizado 37 galaxias enanas cercanas y ha encontrado que buena parte del oxígeno que cabría esperar en ellas no aparece. La observación plantea un interrogante sobre el balance de elementos en estos sistemas, mucho más pequeños y simples que galaxias como la Vía Láctea, y donde la evolución química debería ser, en principio, más fácil de seguir.
Las galaxias enanas son laboratorios privilegiados para estudiar cómo se forman y distribuyen los elementos producidos en las estrellas. El oxígeno, forjado en el interior de las estrellas masivas y liberado al medio interestelar cuando estas explotan como supernovas, es uno de los trazadores más utilizados para medir esa evolución. Que una fracción relevante del oxígeno esperado no se detecte sugiere que parte del elemento puede haber sido expulsada fuera de la galaxia, quedar en un estado difícil de observar, o que los modelos que relacionan la formación estelar con la producción de oxígeno deben revisarse.
Las observaciones se han llevado a cabo con Hubble, cuya capacidad para analizar la luz ultravioleta y visible de galaxias cercanas permite medir con detalle la composición química de su gas. El estudio de 37 objetos ofrece además una muestra lo bastante amplia como para comprobar si la discrepancia es un caso aislado o un patrón común entre galaxias enanas del universo local.
De confirmarse, el resultado afectaría a la forma en que reconstruimos la historia química de las galaxias pequeñas, que son además las más abundantes del cosmos y las que alimentan la formación estelar en sistemas mayores. Queda por determinar dónde está el oxígeno que falta y si la causa es la pérdida de gas por vientos estelares, la inyección de energía de las supernovas o una limitación de las propias observaciones.