Un estudio reciente propone que el fondo de ondas gravitacionales primordiales (GWB) puede ser una herramienta clave para detectar agujeros negros primordiales (PBH) con masas por debajo de 10⁹ gramos. Estos PBH son difíciles de observar directamente porque se evaporaron antes de la nucleosíntesis del Big Bang (BBN). Sin embargo, su existencia podría haber generado un período de dominación de materia temprana en el universo primitivo, dejando una huella característica en el espectro del GWB. Esta huella se manifestaría como frecuencias específicas asociadas al inicio y fin de la dominación de los PBH.
Los investigadores han desarrollado relaciones numéricas que vinculan estas frecuencias características directamente con la masa y la abundancia inicial de los PBH. Esto permite reconstruir los parámetros de los PBH a partir de las observaciones del GWB. La sensibilidad de los futuros experimentos de ondas gravitacionales abarca un amplio rango de frecuencias, lo que permitirá sondear masas de PBH desde el límite de la BBN (aproximadamente 10⁹ g) hasta tan solo 10 g.
Un resultado notable del estudio es que la señal de nanohertzios reportada por la colaboración NANOGrav, si es de origen primordial, ya estaría explorando PBH con masas entre 4 y 90 megagramos (Mg). Esto demuestra el potencial de las observaciones de ondas gravitacionales para acceder a una vasta región del espacio de parámetros de los PBH que, de otro modo, sería inaccesible con las técnicas experimentales actuales.