Los equipos del Centro Espacial Stennis de la NASA, cerca de Bay St. Louis (Misisipi), completaron el 21 de octubre de 2026 una prueba de fuego real del motor RS-25 número 10001. La sesión se prolongó casi ocho minutos y medio (500 segundos), exactamente el mismo tiempo que los motores RS-25 deben arder durante el lanzamiento del cohete SLS (Space Launch System) de la agencia, y se llevó a cabo al 111% de su nivel de potencia nominal.
El RS-25 es el motor de ciclo de combustión escalonada que impulsa la etapa central del SLS. Cada unidad debe demostrar en banco su comportamiento térmico y estructural antes de ser aceptada para un vuelo, y la duración de la prueba replica deliberadamente la ventana de funcionamiento que el motor vivirá desde el despegue hasta la separación de la etapa central. La potencia al 111% corresponde al régimen de despegue, por encima del nivel de crucero de diseño, lo que somete la cámara de combustión y la turbobomba a las condiciones más exigentes de toda la misión.
Las pruebas de aceptación en Stennis constituyen la última barrera de control de calidad antes de que un motor sea acoplado al cohete. El número de serie 10001 pertenece a la nueva serie de motores RS-25 fabricados específicamente para los vuelos posteriores al Artemis I, con modificaciones de fabricación destinadas a reducir costes y tiempos de producción respecto a las unidades reutilizadas del programa transbordador. La NASA no ha comunicado todavía la asignación concreta de esta unidad a una misión Artemis concreta.
El programa SLS continúa acumulando horas de banco mientras la agencia prepara las misiones Artemis II y Artemis III, previstas para llevar de nuevo astronautas a la órbita lunar y a la superficie lunar. Cada prueba de larga duración aporta datos sobre la vida útil de los componentes y sobre la repeatabilidad del rendimiento entre unidades, dos de los factores que determinarán el ritmo de lanzamiento del cohete en los próximos años.