El telescopio espacial Euclid de la ESA ha capturado una vista sin precedentes del centro de la Vía Láctea, revelando un mosaico de decenas de millones de estrellas con un detalle extraordinario. Esta observación, realizada en solo 26 horas, no solo proporciona una imagen detallada de la región, sino que también sirve como un mapa de la evolución estelar, desde las nubes oscuras donde nacen las estrellas hasta las poblaciones antiguas concentradas en el bulbo galáctico.
Más allá de las estrellas visibles, este denso campo de luz esconde miles de exoplanetas que no pueden ser detectados directamente. Los astrónomos los identifican mediante la microlente gravitacional, una técnica que mide pequeños y temporales cambios en la luz cuando una estrella pasa por delante de otra. Este método permite revelar la presencia de planetas e incluso estimar sus masas basándose únicamente en sus efectos gravitacionales.
Aunque Euclid fue diseñado principalmente para investigar la materia oscura y la energía oscura, sus capacidades están abriendo una nueva ventana para explorar nuestra propia galaxia y los mundos invisibles que alberga. Esta capacidad de detección de exoplanetas mediante microlente gravitacional en una región tan densa de estrellas subraya la versatilidad del telescopio y su potencial para contribuir significativamente a la exoplanetología, además de sus objetivos cosmológicos principales.