Un nuevo estudio revela que añadir enlaces a una red no siempre mejora el transporte cuántico coherente, pudiendo incluso penalizarlo. A diferencia del transporte clásico, donde más conexiones suelen facilitar el flujo, los investigadores han identificado una "penalización por sobreconectividad coherente" en redes jerárquicas de mundo pequeño percoladas. El transporte cuántico de la raíz a la frontera de la red alcanza su máximo con una probabilidad intermedia de enlaces y disminuye a medida que la red se acerca a la conectividad total. Este comportamiento inesperado se debe a una compleja interacción entre la propagación asistida por atajos y la recirculación intra-capa inducida por interferencias.

Los autores cuantifican este efecto mediante la probabilidad límite de la capa final, $\chi_N$, y una penalización $P_Q = 1 - \chi_N(p=1) / \max_p \chi_N(p)$, que mide la pérdida de rendimiento cuando la arquitectura está completamente conectada. El análisis espectral sugiere que la dilución de enlaces crea degeneraciones inducidas por motivos y reorganiza los autoestados que conectan la raíz con la capa más externa. Esta reorganización es clave para entender por qué una menor conectividad puede ser beneficiosa.

La comparación con el transporte clásico y el transporte con decoherencia demuestra que este paisaje no monótono no es un mero efecto de percolación geométrica, sino un fenómeno dependiente de la arquitectura coherente. Estos hallazgos proporcionan un principio de diseño fundamental para el transporte coherente en arquitecturas de redes cuánticas y fotónicas desordenadas, sugiriendo que la optimización no reside en la máxima conectividad, sino en un equilibrio que evite interferencias destructivas.