Científicos han logrado inducir un estado de entrelazamiento cuántico entre dos cúbits superconductores separados por un metro de cable, utilizando el ruido ambiental como mecanismo. Este hallazgo desafía la noción convencional de que el ruido es perjudicial para la coherencia cuántica, sugiriendo que, bajo ciertas condiciones, puede ser una herramienta para generar estados entrelazados, fundamentales para la computación y las tecnologías cuánticas.
Tradicionalmente, el entrelazamiento cuántico requiere entornos altamente controlados y aislados para minimizar la decoherencia causada por interacciones con el entorno. Sin embargo, este experimento demuestra que el ruido, lejos de ser un obstáculo, puede actuar como un catalizador para el entrelazamiento. Los cúbits, fabricados con materiales superconductores, fueron expuestos a las fluctuaciones electromagnéticas de su entorno, lo que facilitó su acoplamiento cuántico a una distancia considerable para este tipo de sistemas.
Este avance abre nuevas vías para el desarrollo de arquitecturas cuánticas más robustas y escalables. Si se logra controlar y aprovechar el ruido ambiental de manera efectiva, podría simplificarse la ingeniería de sistemas cuánticos, reduciendo la necesidad de un aislamiento extremo y facilitando la interconexión de cúbits a distancias mayores. Esto tiene implicaciones significativas para la construcción de ordenadores cuánticos y redes de comunicación cuántica más complejos y distribuidos.