Un equipo de científicos ha logrado una confirmación observacional del límite de Bekenstein-Hod, una restricción fundamental en la termodinámica de los agujeros negros. Utilizando los datos de GW250114, la señal de ondas gravitacionales más intensa detectada hasta la fecha de la fusión de dos agujeros negros, los investigadores han medido el tiempo de relajación de un agujero negro perturbado y su temperatura, verificando la validez de este límite con una significancia estadística de 3.3-3.6 desviaciones estándar (σ).

El límite de Bekenstein-Hod postula un tiempo de relajación mínimo para un agujero negro a una temperatura dada, conectando la gravedad, la termodinámica y la teoría de la información. La dificultad de su verificación experimental radica en la necesidad de caracterizar termodinámicamente un agujero negro y medir su tiempo de decaimiento. Para superar esto, el estudio analizó los datos de GW250114, infiriendo la temperatura del agujero negro remanente a partir de la fase previa a la fusión y su tiempo de decaimiento más largo a partir de la fase posterior (el "ringdown"), asegurando que no se reutilizaran las mismas muestras de datos para ambas determinaciones. Esto permitió que las frecuencias y los tiempos de amortiguamiento del ringdown variaran independientemente del espectro de Kerr.

Esta verificación representa una mejora sustancial respecto a confirmaciones anteriores, como la obtenida de GW150914 con un nivel de confianza del 91%. La robustez del resultado se mantuvo al variar los puntos de corte de los datos pre-fusión y al incluir explícitamente el primer sobretono de corta duración en el modelado de la forma de onda. Este método de medición, que separa los datos utilizados para la temperatura y el tiempo de relajación, transforma un límite de relajación de la teoría de la información en una prueba de precisión para un agujero negro astrofísico individual, abriendo nuevas vías para el estudio de la física fundamental de estos objetos.