Un nuevo estudio ha abordado la compleja tarea de cuantificar la incertidumbre de fase en mediciones de olas no lineales en aguas poco profundas. La fase de una ola, que describe su posición en el ciclo de oscilación, es un parámetro crucial para comprender la dinámica de las olas y su interacción con las estructuras costeras. Sin embargo, en entornos costeros donde las olas experimentan transformaciones significativas debido a la batimetría irregular y los efectos no lineales, la determinación precisa de la fase se vuelve un desafío considerable. Este trabajo es fundamental para mejorar la modelización y predicción de fenómenos costeros como la erosión, el transporte de sedimentos y la seguridad marítima.

Tradicionalmente, la incertidumbre en las mediciones de olas se ha centrado más en la amplitud y el período, asumiendo que la fase puede ser determinada con suficiente precisión. No obstante, en regímenes no lineales, donde las olas no son simples funciones sinusoidales, la fase puede variar de forma compleja, afectando la forma de la cresta y el valle de la ola. Los investigadores emplearon una combinación de análisis de datos de campo y simulaciones numéricas para caracterizar cómo diferentes factores, como la profundidad del agua, la altura de la ola y el período, contribuyen a la incertidumbre de fase.

Los resultados del estudio proporcionan un marco metodológico para cuantificar esta incertidumbre, lo que permite a los ingenieros y oceanógrafos evaluar de manera más robusta la fiabilidad de sus modelos de propagación de olas. La capacidad de estimar con mayor precisión la fase de las olas no lineales es vital para el diseño de infraestructuras costeras resilientes y para la gestión de riesgos en zonas litorales. Este avance representa un paso importante hacia una comprensión más completa de la dinámica de las olas en entornos costeros complejos.