Un equipo de investigación ha desarrollado un método para medir la temperatura interna de células individuales con una resolución espacial de decenas de nanómetros, superando con creces la precisión de los termómetros celulares convencionales. La técnica permite registrar variaciones térmicas de apenas unas milésimas de grado entre el citoplasma y el núcleo, abriendo una ventana a la bioenergética de la célula viva.
Hasta ahora, la termometría celular se apoyaba principalmente en sondas fluorescentes orgánicas o en puntos cuánticos, cuya sensibilidad térmica se ve limitada por la fotodegradación, la dispersión de señal y el tamaño relativamente grande de las partículas. Esas limitaciones impedían distinguir con fiabilidad gradientes térmicos subcelulares, una frontera que el nuevo trabajo logra franquear combinando nanosensores de nueva generación con microscopía de alta resolución.
El método se basa en nanosensores cuya respuesta óptica —desplazamiento espectral o cambio de intensidad de fluorescencia— varía de forma reproducible y calibrable con la temperatura local. Tras introducirlos en la célula, los investigadores calibran la señal frente a un baño termostático y reconstruyen mapas térmicos tridimensionales, corrigiendo los efectos del entorno celular sobre la emisión.
Los resultados muestran que las células cancerosas presentan un perfil térmico marcadamente distinto al de las células sanas, con diferencias internas de hasta varias milésimas de grado entre compartimentos. La medida se repite de forma consistente entre células del mismo tipo, lo que sugiere que el metabolismo tumoral deja una huella térmica característica.
La implicación principal es diagnóstica: si el perfil térmico de una célula refleja su estado metabólico, podría usarse como marcador temprano de transformación maligna o como indicador de respuesta a fármacos. El trabajo plantea también preguntas abiertas sobre el origen físico de los gradientes observados y su relación con la actividad mitocondrial.
Los autores prevén extender la técnica a tejidos vivos y combinarla con imágenes de fluorescencia multiparamétrica, con el objetivo de validar los hallazgos en modelos animales antes de plantear aplicaciones clínicas.