Un nuevo estudio propone que el Higgsino, una partícula supersimétrica, podría ser el responsable de las anomalías observadas en los experimentos LZ y Fermi-LAT, que buscan señales de materia oscura. Esta interpretación sugiere que el Higgsino, un candidato de WIMP (partícula masiva de interacción débil) del Modelo Estándar Supersimétrico Mínimo, tendría una masa de aproximadamente 1.1 TeV. Este valor de masa se deriva de la abundancia reliquia de materia oscura en el universo, mientras que el espectro de retroceso nuclear observado por LZ apunta a un desdoblamiento de masa de unos pocos cientos de keV.

El experimento LZ, un detector subterráneo de xenón líquido, ha reportado un exceso de eventos de retroceso nuclear que no pueden explicarse por el fondo conocido. Simultáneamente, los datos de 14 años del telescopio espacial Fermi-LAT muestran una ligera preferencia por una señal de rayos gamma en el centro galáctico, consistente con la aniquilación de partículas de materia oscura. La hipótesis del Higgsino de 1.1 TeV logra conciliar ambos resultados, proporcionando una explicación unificada para estas observaciones aparentemente dispares.

Además de explicar las anomalías de LZ y Fermi-LAT, esta interpretación del Higgsino también es compatible con las restricciones de neutrinos solares impuestas por el experimento IceCube durante 10 años. El modelo predice la existencia de una línea de rayos gamma y una señal de punto final en el centro galáctico, que se encuentran cerca de la sensibilidad actual del observatorio H.E.S.S. y dentro del alcance proyectado del futuro Observatorio Cherenkov de la Matriz (CTAO). Esto significa que esta hipótesis clásica de materia oscura podría ser comprobada experimentalmente en un futuro cercano, abriendo una ventana para la detección directa de estas esquivas partículas.