Un reciente estudio publicado en arXiv explora la validez de la interpretación clásica de la deformación nuclear en colisiones de iones ultra-relativistas. Estas colisiones, que generan un plasma de quarks y gluones, son una herramienta clave para investigar las correlaciones de muchos cuerpos en los estados fundamentales de los núcleos. En particular, el flujo hadrónico azimutal observado es sensible a la deformación intrínseca nuclear, un efecto que tradicionalmente se ha analizado mediante un modelo de rotor rígido clásico, a pesar de la naturaleza intrínsecamente cuántica de los núcleos.

Los investigadores compararon sistemáticamente el modelo cuántico de rotor cuadripolar con su límite clásico de rotor rígido, evaluando su validez en diferentes núcleos. Descubrieron que las contribuciones cuánticas, ligadas a la naturaleza fermiónica de los nucleones, son en gran medida independientes de los efectos de capa y, por tanto, de la deformación intrínseca. Estas contribuciones cuánticas representan casi la totalidad de la deformación cuadripolar efectiva del rotor en núcleos ligeros o esféricos. Sin embargo, su importancia disminuye drásticamente en núcleos pesados intrínsecamente bien deformados, donde caen por debajo del 10%.

Este trabajo subraya la necesidad de ir más allá del paradigma del rotor rígido clásico para una interpretación cuantitativa precisa de los efectos de la estructura nuclear en las observables del estado final de las colisiones. Los resultados sugieren que, además de las contribuciones cuánticas cuantificadas en este estudio, es fundamental incluir y caracterizar las correlaciones asociadas a vibraciones colectivas y al movimiento nucleónico no colectivo para obtener una descripción completa y precisa de estos fenómenos. Esto abre nuevas vías para refinar nuestra comprensión de la materia nuclear en condiciones extremas.