El futuro Colisionador Circular (FCC) del CERN, un proyecto de gran envergadura en física de partículas, se encuentra en el centro de un intenso debate público. Las objeciones planteadas incluyen una "huella de carbono inaceptable", la necesidad de dos reactores nucleares EPR para su funcionamiento, un coste estimado de miles de millones de euros que podría ser reasignado a otras prioridades, y la alegación de objetivos científicos poco claros. Este debate, que surgió en el verano de 2026 en el seno de la División de Partículas y Campos de la Sociedad Francesa de Física, cuestiona si un colisionador de esta magnitud es compatible con los esfuerzos para combatir el cambio climático.
Un ensayo reciente aborda estas críticas, confrontando las preocupaciones emocionales con un análisis basado en órdenes de magnitud y una visión científica clara. El estudio distingue entre la huella de carbono inmediata de un proyecto y su balance completo, incluyendo los costes de posponer o abandonar la iniciativa. También explora vías para mitigar su impacto, como la posible utilización de hidrógeno natural, una perspectiva aún incierta. El objetivo es proporcionar una base sólida para el debate público, organizado por la Comisión Nacional Francesa de Debate Público y la consulta suiza, dirigiéndose a una audiencia amplia más allá de la comunidad de la física de partículas.
El ensayo enmarca la discusión sobre el FCC como una elección fundamental sobre el tipo de sociedad que se desea construir: una que se organice en torno a la renuncia y horizontes cada vez más reducidos, o una que transforme sus métodos de producción para elegir un futuro deseable. La decisión sobre el FCC, por tanto, no se basa únicamente en consideraciones climáticas, sino que requiere una evaluación de las consecuencias reales de las opciones disponibles.