La NASA y sus socios se preparan para una misión crucial el 30 de junio: elevar la órbita del observatorio Swift. Este satélite, lanzado en 2004, ha sido fundamental para el estudio de los estallidos de rayos gamma (GRB), los eventos más energéticos del universo. La maniobra busca prolongar la vida útil del observatorio, que ha superado con creces su expectativa inicial de dos años, permitiendo que continúe sus valiosas observaciones astronómicas.
Swift es un telescopio espacial multifrecuencia diseñado para detectar y estudiar GRB, así como otros fenómenos transitorios de alta energía. Su capacidad para girar rápidamente y apuntar a las fuentes de GRB en cuestión de segundos ha proporcionado datos sin precedentes sobre la naturaleza de estos eventos, que se cree que están asociados con el colapso de estrellas masivas o la fusión de objetos compactos como estrellas de neutrones. La extensión de su misión es vital para mantener una cobertura continua del cielo en estas longitudes de onda, complementando a otros observatorios.