El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha emitido una directriz que exige a 30 universidades de investigación del país auditar sus colaboraciones y lazos con entidades de investigación extranjeras. Esta medida se enmarca en un esfuerzo más amplio por salvaguardar la seguridad nacional y proteger la propiedad intelectual y la tecnología sensible desarrollada con financiación federal. La orden subraya la creciente preocupación del gobierno estadounidense por la transferencia de conocimientos y tecnologías críticas a potencias extranjeras, especialmente en áreas de investigación estratégica.

La directriz implica que las universidades deberán revisar exhaustivamente los acuerdos de financiación, los proyectos conjuntos, los intercambios de personal y cualquier otra forma de colaboración con instituciones y gobiernos de otros países. El objetivo es identificar y mitigar posibles riesgos asociados con la injerencia extranjera o el espionaje económico. Esta iniciativa podría tener un impacto significativo en la forma en que las universidades estadounidenses gestionan sus relaciones internacionales y en la transparencia de sus programas de investigación.