Un nuevo estudio propone que los modos cuasinormales (QNM) de los agujeros negros, las "ondas" gravitacionales que emiten tras una fusión, tienen una interpretación térmica precisa. Los QNM son las frecuencias características a las que un agujero negro "suena" al asentarse tras una perturbación, como la coalescencia de dos agujeros negros. En el límite eikonal, estos modos están dictados por las órbitas de luz circulares inestables que forman el anillo de fotones alrededor del agujero negro.

La investigación sugiere que el anillo de fotones alberga un sistema térmico. Una cuerda de prueba que se propaga en la geometría cercana al anillo adquiere un horizonte de Rindler inducido en su hoja de mundo, con una temperatura determinada por el exponente de Lyapunov del anillo de fotones. De esta estructura, los QNM de los agujeros negros emergen como excitaciones térmicas, lo que implica que el característico "timbre" de un agujero negro es la respuesta retardada de un sistema térmico que reside en su anillo de fotones.

Los autores derivaron explícitamente el espectro de los QNM desde dos perspectivas complementarias. A nivel microscópico, lo hicieron a través de fluctuaciones transversales inestables de la hoja de mundo. Macroscópicamente, el espectro se obtuvo analizando la estructura de polos de la función de respuesta causal de un sistema cuántico térmico abierto. Este enfoque unifica la dinámica gravitacional de los agujeros negros con principios termodinámicos y cuánticos.