Durante la primavera y el verano de 2026, las aguas del Mar Negro y las vías fluviales adyacentes han exhibido una coloración azul lechosa, atribuida a la proliferación de fitoplancton. Este fenómeno, visible desde el espacio, es una manifestación estacional de la actividad biológica en el ecosistema marino, donde estos microorganismos fotosintéticos se reproducen masivamente, alterando la reflectancia de la superficie del agua.
El fitoplancton, al absorber la luz solar y reflejar ciertas longitudes de onda, confiere a las aguas un distintivo tono turquesa o azul verdoso. Aunque es un evento natural, la intensidad y extensión de estas floraciones pueden variar anualmente, influenciadas por factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes y la salinidad. La observación de estos cambios cromáticos es relevante para el monitoreo de la salud de los ecos ecosistemas marinos y la comprensión de los ciclos biogeoquímicos en grandes cuerpos de agua.