Un equipo de investigadores ha logrado detectar la presencia de tinta en los Papiros de Herculano, rollos carbonizados por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., utilizando una técnica de topografía superficial. Este avance es crucial, ya que la tinta de estos manuscritos, hecha a base de carbono, tiene una composición muy similar a la del papiro carbonizado, lo que la hace prácticamente invisible a los métodos de imagen convencionales, como la tomografía de rayos X. La nueva metodología no destructiva permite identificar las inscripciones sin desenrollar ni dañar los frágiles documentos.

El método se basa en la observación de las sutiles variaciones en la topografía de la superficie del papiro. La tinta de carbono, al ser aplicada, crea una capa ligeramente elevada o un relieve sobre el material. Aunque estas diferencias son mínimas, del orden de decenas de micrómetros, son detectables con escáneres ópticos de alta resolución. Los investigadores emplearon un sistema de escaneo 3D que mide con precisión la altura de cada punto de la superficie, revelando así los patrones de escritura que antes permanecían ocultos. Esta técnica complementa y supera las limitaciones de la tomografía de contraste de fase de rayos X, que ha tenido un éxito limitado en la detección de tinta en estos papiros.

Este descubrimiento abre una nueva vía para la lectura de los miles de fragmentos de papiro de Herculano que aún no han sido descifrados. La capacidad de detectar la tinta sin necesidad de desenrollar los rollos es fundamental, ya que muchos de ellos se desintegrarían al intentar manipularlos. La comprensión del contenido de estos textos podría arrojar luz sobre la filosofía, la literatura y la ciencia de la antigüedad clásica, ofreciendo una ventana única a la biblioteca de una villa romana. El siguiente paso será aplicar esta técnica a una mayor cantidad de papiros y desarrollar algoritmos para la reconstrucción automática de los textos.