Noviembre ofrece un calendario de observación especialmente denso para aficionados a la astronomía: dos lluvias de meteoros, la conjunción de Marte y Júpiter y una superluna. La NASA resume en su guía mensual de observación celeste los fenómenos más destacados del mes y cuándo y cómo localizarlos a simple vista.

Entre los meteoros, destacan las Táuridas y las Leónidas. Las primeras se asocian a los restos del cometa Encke y son conocidas por producir bolas de fuego ocasionales; las segundas, vinculadas al cometa Tempel-Tuttle, son célebres por sus meteoros rápidos y brillantes. Ambas lluvias se pueden observar sin telescopio, buscando un lugar oscuro y alejado de la contaminación lumínica.

El cielo planetario también tiene su atractivo: Marte aparecerá muy próximo a Júpiter, formando una pareja brillante fácil de identificar a simple vista. Además, noviembre trae una superluna, es decir, una luna llena que coincide con el paso del satélite por el punto más cercano de su órbita a la Tierra, lo que la hace perceptiblemente más grande y luminosa que una luna llena media.

La guía celebra asimismo un hito de la sonda Voyager 1, que alcanza la distancia equivalente a un día luz de la Tierra. La nave, lanzada en 1977, continúa enviando datos desde el espacio interestelar, más allá de la heliopausa, y sigue siendo el objeto humano más lejano jamás construido.