La sonda Juno de la NASA ha comenzado a mapear las fuentes de calor ocultas bajo la superficie de Ío, la luna volcánicamente más activa del sistema solar. Durante dos sobrevuelos cercanos en diciembre de 2023 y febrero de 2024, el instrumento Radiómetro de Microondas (MWR) de Juno recopiló datos que permitirán a los científicos comprender mejor la distribución del calor interno de Ío y los mecanismos que impulsan su extremo vulcanismo. Estos sobrevuelos se realizaron durante los Perijoves 57 y 58 de la misión, respectivamente.

El MWR de Juno es capaz de penetrar las capas superficiales de Ío, proporcionando una vista tridimensional de la temperatura bajo la corteza. En el sobrevuelo del 30 de diciembre de 2023 (Perijove 57), la sonda se centró principalmente en el hemisferio norte de la luna. Posteriormente, en el sobrevuelo del 3 de febrero de 2024 (Perijove 58), Juno cartografió regiones adicionales, complementando los datos anteriores y ofreciendo una cobertura más completa de la distribución térmica. Esta capacidad es crucial, ya que las observaciones en el infrarrojo solo pueden detectar el calor superficial, mientras que el MWR puede revelar anomalías térmicas a mayor profundidad.

La información obtenida por Juno es fundamental para desentrañar el misterio de cómo las fuerzas de marea de Júpiter generan tanto calor interno en Ío. Comprender la distribución del calor oculto ayudará a los investigadores a modelar con mayor precisión los procesos geofísicos que impulsan la actividad volcánica de la luna, incluyendo la formación de sus vastos lagos de lava y sus plumas volcánicas. Estos datos se compararán con modelos teóricos de calentamiento por marea para refinar nuestra comprensión de la evolución de Ío y de otros cuerpos celestes con vulcanismo activo en el sistema solar y más allá.