La tradición de admirar el color otoñal de los bosques, conocida en Estados Unidos como leaf-peeping, tiene ahora una herramienta inesperada: los satélites de observación terrestre. Según la NASA, un satélite moderno permite seguir esa afición ancestral de una forma completamente nueva, vigilando desde la órbita dónde y cuándo las hojas cambian de tono.
El interés científico detrás de la iniciativa es doble. Por un lado, el enrojecimiento de las hojas responde a la temperatura, la luz y el estrés hídrico, de modo que su cartografía espacial ofrece un termómetro indirecto del ecosistema forestal. Por otro, las series temporales de imágenes permiten comparar campañas otoñales sucesivas y detectar cambios asociados al clima.
La fuente disponible no detalla el instrumento concreto, la resolución espacial ni el rango espectral empleado, ni tampoco los resultados cuantitativos de la primera campaña. NewsPhysics ampliará esta información cuando la NASA publique los datos técnicos asociados al proyecto.