La NASA ha destacado una imagen de un arcoíris de fuego, o arco circunhorizontal, capturado sobre Virginia Occidental. Este fenómeno óptico atmosférico se produce cuando la luz solar atraviesa cristales de hielo planos y hexagonales en nubes cirrus, refractándose de manera similar a como lo hace en un prisma. Para que sea visible, el Sol debe estar a una altitud de al menos 58 grados sobre el horizonte, lo que limita su aparición a ciertas horas del día y estaciones, y la orientación de los cristales de hielo debe ser horizontal y paralela al suelo.
El arco circunhorizontal se distingue por su apariencia de arcoíris horizontal y su colorido intenso, que a menudo se describe como similar a las llamas, de ahí su nombre popular. Aunque se asocia comúnmente con el término "arcoíris de fuego", no tiene relación alguna con el fuego. Su formación depende de una combinación precisa de condiciones atmosféricas: la presencia de nubes cirrus compuestas por cristales de hielo, una elevada posición solar y la alineación específica de dichos cristales. Este tipo de fenómenos son un recordatorio de la compleja interacción entre la luz solar y la atmósfera terrestre.