Investigadores han presentado un novedoso protocolo de distribución de clave cuántica (QKD) de doble sentido que mejora la seguridad y la eficiencia de la detección de intrusos. A diferencia de los métodos QKD bidireccionales convencionales, este protocolo pospone todas las operaciones de cribado (sifting) y los procedimientos de detección de un espía hasta el final de la etapa de comunicación cuántica, siendo ejecutados exclusivamente por el receptor (Bob). Esto se logra utilizando un qubit de un estado de Bell máximamente entrelazado como canal cuántico entre el emisor (Alice) y Bob, e incorporando un operador de "scrambling" para la seguridad.
Una característica clave de este protocolo, denominado "Self-Sifting QKD", es que el modo de control nunca se anuncia públicamente. Esto previene intrínsecamente ataques que se adaptan a los modos o intentan ocultarse dentro de ellos. Además, el qubit viajero no codifica directamente la información de la clave, lo que limita significativamente la cantidad de información que un atacante podría extraer si solo se dirige al canal cuántico. El protocolo también permite utilizar rondas que normalmente se descartarían para detectar la presencia de un espía, aumentando así la eficiencia en la detección.
Los autores han analizado una amplia clase de ataques basados en ancillas, donde un espía acopla un sistema auxiliar al qubit transmitido para intentar obtener información sobre la clave. El análisis demuestra que estos ataques, en su forma más general, son detectables con este nuevo protocolo. La capacidad de diferir las operaciones de cribado y la detección de intrusos al final del proceso, junto con la no publicación del modo de control, representa un avance significativo en la robustez de los protocolos QKD de doble sentido frente a diversas estrategias de ataque, abriendo vías para sistemas de comunicación cuántica más seguros.