Investigadores han desarrollado un método innovador para detectar y rastrear ballenas que no vocalizan, un desafío significativo en la monitorización de poblaciones marinas. Tradicionalmente, el seguimiento de ballenas se ha basado en la detección de sus vocalizaciones, pero muchas especies, o individuos en ciertas situaciones, permanecen en silencio, dificultando su estudio y conservación. Este nuevo enfoque se centra en la detección de las perturbaciones acústicas sutiles que generan en el agua al moverse, incluso cuando no emiten sonidos.

El método emplea una red de hidrófonos sensibles que registran las variaciones de presión en el agua. A través del análisis de estas señales, es posible identificar los patrones característicos asociados al movimiento de grandes cetáceos, distinguiéndolos del ruido ambiental. Esta técnica de acústica pasiva permite inferir la presencia y el desplazamiento de las ballenas sin necesidad de que estas emitan vocalizaciones activas, abriendo nuevas vías para el estudio de especies elusivas o de comportamientos poco comprendidos.

La relevancia de este avance radica en su potencial para mejorar las estimaciones poblacionales y comprender mejor los patrones migratorios y de alimentación de ballenas que hasta ahora eran difíciles de monitorear. Al poder detectar ballenas silenciosas, los científicos pueden obtener una imagen más completa de la distribución y el comportamiento de estas especies, lo cual es crucial para diseñar estrategias de conservación más efectivas y mitigar el impacto de actividades humanas en sus hábitats. Se espera que esta tecnología se aplique en estudios a gran escala y en la monitorización a largo plazo de poblaciones marinas.