Investigadores han observado la formación de estratos no equilibrados en dióxido de carbono (CO2) supercrítico, un estado de la materia que exhibe propiedades tanto de líquido como de gas. Este hallazgo es significativo porque contradice la expectativa de que los fluidos supercríticos, al carecer de una distinción clara entre fases, deberían mezclarse de manera uniforme bajo condiciones de no equilibrio. La estratificación observada implica que, incluso en ausencia de interfaces de fase discretas, pueden surgir estructuras complejas y persistentes en estos fluidos.