Investigadores han logrado controlar las interacciones magnéticas en el material α-RuCl₃ (tricloruro de rutenio alfa) aplicando deformación mecánica. Este material es de particular interés por ser un candidato prometedor para albergar un estado de espín de Kitaev, un tipo exótico de materia cuántica con posibles aplicaciones en computación cuántica tolerante a fallos. La capacidad de modular sus propiedades magnéticas a través de la deformación abre nuevas vías para explorar y manipular este estado fundamental.

El α-RuCl₃ es conocido por exhibir un orden magnético de tipo zig-zag a bajas temperaturas, que compite con el estado de Kitaev. La aplicación de una deformación uniaxial ha permitido a los científicos suprimir este orden magnético convencional y, en su lugar, inducir un estado magnético de tipo cuasi-Kitaev. Este control preciso sobre las interacciones magnéticas es crucial para estabilizar y estudiar las fases topológicas predichas por el modelo de Kitaev, donde las excitaciones son fermiones de Majorana, partículas que son su propia antipartícula y que podrían usarse como qubits topológicos.

El método empleado implica la aplicación de una presión controlada sobre cristales de α-RuCl₃, lo que altera las distancias y ángulos de enlace dentro de la red cristalina. Estas modificaciones estructurales influyen directamente en los acoplamientos de intercambio magnético entre los iones de rutenio, permitiendo la sintonización de las interacciones de Kitaev y Heisenberg. Los resultados de este estudio no solo avanzan en la comprensión de los materiales de Kitaev, sino que también demuestran una estrategia experimental viable para manipular estados cuánticos complejos en sistemas de materia condensada.