Científicos han demostrado que las fibras ópticas submarinas, utilizadas habitualmente para la comunicación de datos, pueden emplearse como una nueva herramienta para rastrear ballenas, incluso cuando estas no vocalizan. Este avance, basado en la técnica de detección acústica distribuida (DAS), abre la posibilidad de monitorizar la actividad de cetáceos de forma pasiva y a gran escala, proporcionando datos cruciales para su conservación y el estudio de su comportamiento.

La técnica DAS convierte los cables de fibra óptica en una red de miles de sensores sísmicos. Al enviar pulsos de láser a través de la fibra y analizar la luz retrodispersada, se pueden detectar pequeñas deformaciones en el cable causadas por vibraciones acústicas. En este caso, las vibraciones generadas por el movimiento de las ballenas a través del agua fueron suficientes para ser captadas por el sistema. Este método ofrece una alternativa a los hidrófonos tradicionales, que requieren despliegues específicos y tienen un alcance más limitado.

La capacidad de detectar ballenas silenciosas es particularmente significativa, ya que muchas especies de cetáceos no vocalizan constantemente, o lo hacen a frecuencias que no son fácilmente detectables por los métodos convencionales. Esta nueva aplicación de las infraestructuras de telecomunicaciones submarinas podría transformar la forma en que se estudia y protege la vida marina, permitiendo una monitorización continua y de bajo impacto en vastas extensiones oceánicas. Los datos recopilados podrían ayudar a entender mejor las rutas migratorias, los patrones de alimentación y el impacto de las actividades humanas en estos mamíferos marinos.