Investigadores han desarrollado una técnica de termometría por fluorescencia que permite mediciones de temperatura con una resolución espacial submicrométrica y temporal de milisegundos. Este avance se basa en la microscopía de tiempo de vida de fluorescencia (FLIM), una técnica que mide el tiempo que las moléculas fluorescentes permanecen en un estado excitado antes de emitir un fotón. La novedad radica en la capacidad de integrar estas mediciones térmicas con la adquisición simultánea de múltiples canales de imagen, lo que proporciona una visión más completa de los procesos biológicos y físicos a escala microscópica.

La técnica aprovecha la sensibilidad del tiempo de vida de fluorescencia a la temperatura. Al calibrar la relación entre el tiempo de vida de un fluoróforo específico y la temperatura, los científicos pueden mapear distribuciones térmicas con gran precisión. La resolución alcanzada es crucial para estudiar fenómenos localizados, como la disipación de calor en dispositivos nanoelectrónicos o los cambios de temperatura en orgánulos celulares durante procesos metabólicos. La capacidad de adquirir múltiples canales de imagen simultáneamente significa que, además de la temperatura, se pueden obtener datos sobre la morfología, la concentración de especies químicas o la actividad enzimática en la misma muestra y al mismo tiempo.

Este desarrollo tiene implicaciones significativas para diversos campos. En biología, podría permitir una comprensión más profunda de la termorregulación celular y subcelular, así como el estudio de enfermedades donde los gradientes de temperatura juegan un papel. En ciencia de materiales y nanotecnología, facilitaría la caracterización térmica de nuevos materiales y el análisis del rendimiento de dispositivos a pequeña escala, donde el control de la temperatura es crítico. La robustez del método y su integración con técnicas de imagen existentes lo convierten en una herramienta versátil para la investigación.